
¿Sabías que, con el inicio de la temporada de trabajos forestales y de jardinería, reaparece en toda Europa un riesgo estacional que conviene tener en cuenta en las evaluaciones de riesgos de tu equipo?
La procesionaria del roble (OPM) está activa cada año entre abril y julio. Sus orugas producen pelos microscópicos que contienen una sustancia llamada taumetopoeína, capaz de provocar irritación cutánea y, al inhalarse o entrar en contacto, molestias en la garganta e irritación ocular. Para la mayoría de las personas, un encuentro puntual no suele causar daños graves; sin embargo, para los profesionales que trabajan en o cerca de robles, el riesgo acumulado merece especial atención.

Los profesionales con mayor probabilidad de encontrarse con la OPM en su trabajo diario incluyen arboristas, podadores, paisajistas, equipos de mantenimiento de zonas verdes y trabajadores forestales. Si tu equipo trabaja en o cerca de robledales durante la primavera y el verano, revisar el equipo de protección individual (EPI) es una medida preventiva muy recomendable.
Si detecta nidos u orugas de OPM, no los toque ni se acerque a ellos. Las orugas se desplazan en fila, una detrás de otra, formando largas procesiones, generalmente en robles o en sus alrededores, de ahí su nombre. Sus nidos son inicialmente blancos, pero pronto se oscurecen y se vuelven mucho más difíciles de detectar. El periodo de mayor riesgo es de abril a julio, cuando las orugas están activas. Sin embargo, todos los nidos, incluso los viejos o "gastados", deben evitarse en todo momento, ya que los pelos de su interior pueden seguir siendo irritantes durante varios meses.

Cuando se trabaja en zonas donde hay presencia de OPM, es especialmente importante la protección por encima del cuello La protección respiratoria para filtrar los pelos en suspensión, junto con protección ocular y facial, y ropa adecuada que minimice la exposición de la piel, son aspectos clave.
Para los trabajadores en tierra expuestos a este riesgo, el sistema PowerCap® Infinity® de JSP está diseñado específicamente para este tipo de entornos. Certificado conforme a la norma EN 397 para uso industrial, también ha sido probado por el instituto KWF para su uso en el sector forestal y ha obtenido la certificación de “Función y Confort”, lo que lo convierte en una solución idónea de protección respiratoria para trabajos de gestión y control de la procesionaria del roble a nivel del suelo.

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